Roy Galán: directo a la herida

Sí, soy de las que está siempre haciendo scroll en sus redes sociales,

Si, soy de las que se pasa el día mirando la pantalla del móvil,

Sí, me gusta hacerlo, leo y releo cosas interesantes y cosas no tanto, pero divertidas,

Soy fan de las banalidades que nos brinda este mundo 2.0 del que soy totalmente adicta, ¿y qué?

Todo son cosas buenas y una de ellas os la voy a contar hoy y entonces entenderéis porque he empezado de esta manera (en realidad esta entradilla ha sido un triste intento por emular al grande del que voy a hablar a continuación, espero que si lo lee no se sienta muy insultado, la intención era buena, créeme)

Pues tanto que me gusta navegar en mis redes sociales he tardado demasiado en descubrir a Roy Galán, un Eastwood del formato escrito que sabe cómo llegar, cómo llegar y quedarse. Quedarse para siempre (tal vez estoy sonando un poco dramática, pero es que de verdad, sus lecturas me ponen siempre un nudo en la garganta)

Soy Roy. A los cuatro años comí veneno para ratones.

Sobreviví.

Ahora escribo y hago fotos y planeo una pequeña revolución con el amor.

Sus textos te arrancan el alma (pero para llenártela de amor y realidad y devolvértela) Mientras los lees sientes cómo tu ser se va inundando con sus palabras, como te conviertes en cada una de sus frase, palabras y letras. Entonces piensas ¿cómo es posible? Porque es un genio, tiene un don, escribe profundo y es capaz de llegar a lo más hondo de tu ser, rascando en tus recuerdos más escondidos. Y de su talentosa capacidad para escribir lo que siente, consigue que el lector se zambulla en su lectura de una manera exquisita.

paula bonet

Ilustración de Paula Bonet

Empatizar con las creaciones de Roy es inherente a sus textos, si empiezas a leerlos te será imposible escapar de sus garras, y eso es lo mejor. Con golpes cortos pero duros, y por muy lejos que quede la historia de tu realidad, va a conseguir que te metas de lleno en ella, haciéndote parte de ella, siendo tú esa historia. Lo convierte todo en sentimientos, lo cotidiano contado con una fuerza inusual y con una verdad que duele.

Las historias que hurgan en la herida, las historias que hacen ver que al final lo único que queda es lo que tú quieres que quede, esas historias que al leerlas sales herida, pero te recompones, aunque con otro sabor de boca. Un sabor de boca más intenso, más real. De lo que ya no te recompones es de Roy Galán, es decir, crea adicción, de verdad…hacía tiempo que no me pasaba nada así. Devorar sus textos es un placer que me puedo permitir y que deseo permitirme, y sólo tiene 35 años, ¡lo que nos queda!

Uno de los relatos que más me ha gustado es el que le dedica a su mascota, es brutal 🙂 Pincha aquí para leerla. Os pongo un fragmento:

«No sé cómo puede haber gente a la que no le gustan los animales.

Será que nunca miran a los ojos.

Será que sienten que son otra cosa diferente.

Que tienen más privilegios por estar de pie.

Y a los que les molestan los pelos y las babas como si ellos y ellas no tuvieran pelos y babas también.

Tú estás en todas las fotos, Ray.

Cuando cumplimos catorce años, tus orejas con un gorro de fiesta.

Mi primer fin de año en smoking, tu rabo por detrás.

El día de la orla, tu cabecita delante.

Siento lo de la inyección, Ray.

Después de quince años.

Y el último sin poder usar la cadera.

Teniendo que agarrarte del rabo como una carretilla para que pudieras salir al jardín.»

chapeau Roy, gracias gracias gracias!

¡La REVOLUCIÓN DEL AMOR POR LA VIDA YA ESTÁ AQUÍ!

nunca dejes de contar tus historias por favor!

Más info en http://escuelaliteraria.com/profesores/roy-fernandez-galan/

Sus historias en https://www.facebook.com/RevolutionRoy/?fref=ts

#thingstodo

Canciones para el recuerdo, canciones de película

Moon River

¿A quién no le gusta la música?

No se tú, pero para mi la música es una de esas cosas que me acompaña cada momento. Subo al coche: pongo  música. Llego al trabajo: pongo música. Hago deporte: pongo música. Me quiero relajar: pongo música. Y así en otras 20.000 situaciones más.

Las canciones tienen la capacidad de activar muchos y muy diversos circuitos cerebrales. Algunos relacionados con la ejecución de movimientos, otros con la codificación del lenguaje, y si la canción es importante para nosotros, incluso conectan con los centros neuronales responsables del procesamiento de los recuerdos y de las emociones. El ser humano está conectado de manera inherente con la música, podríamos decir que estamos programados biológicamente para disfrutarla.

Y tan grande es nuestra capacidad para deleitarnos con ella, que en la industria del cine tiene un peso esencial. De hecho hay muchos casos de películas en las que uno de los temas, (ya sea interpretados por alguno de los personajes, o bien forme parte de la película) se convierte en parte de nuestra cultura: en un objeto icónico. 

No son pocos los actores y actrices que de vez en cuando nos deleitan con alguna cancioncilla, algunas buenas, otras no tanto, y otras tan representativas que probablemente se hayan hecho tan famosas como la propia película, como el caso de «Moon River». El tema de 1961 compuesto por Henri Mancini y Johnny Mencer para la película Desayuno con Diamantes, se hizo con la estatuilla a la mejor canción original, y al año siguiente ganó también el Premio Grammy por la mejor grabación del año.

Cancón desayuno con Diamantes

Otro clásico de Hollywood que no pueda faltar es la mítica interpretación de «Put the Blame on Mame» de Rita Hayworth en «Gilda». ¿Quién no ha visto alguna vez este fragmento?  La canción se compuso expresamente para el film por Allan Roberts y Doris Fisher, pero lo que poca gente conoce, es que no es Rita la que canta, si no Anita Ellis. Cuando Henry Mancini componía Moon River, se dio cuenta de las limitaciones para cantar de Audrey Hepburn y en un primer momento se propuso que fuera interpretada por una cantante profesional, y doblada posteriormente. Sin embargo decidieron  (muy acertadamente) componer una melodía más sencilla que pudiera ser cantada directamente por la actriz. Rita no tuvo tanta suerte, y canta en playback. Eso sí, la gloria fue toda suya, porque ¿Quién conoce a Anita Ellis?


Put the Blame on Me

Otro ejemplo de canciones que se han hecho igual de famosas que la película a la que acompañaban podría ser el inspirador «Eye of the Tiger» de Survivor. Puede que no hayas visto Rocky, pero el hecho de que la canción esté en las listas musicales dedicadas al deporte de personas en el mundo entero, no se debe al azar.

Este tema también tiene historia. Cuando Sylvester Stallone estaba preparando la tercera película de la saga, allá por 1982,  quería utilizar el tema de Queen «Another one Bites de Dust» pero, caprichos del destino,  no consiguió hacerse con los derechos de la misma. Aquí el tema:

Así que le pidió al grupo estadounidense Survivor que compusiera un tema para la película. Frankie Sullivan y Jim Peterick supieron captar a la PERFECCIÓN las emociones que Stallone quería transmitir, y lo demás es historia: un tema reconocible en todo el mundo. No sé tú, pero yo creo que un gran acierto del destino.

Rocky 3

 

Otro caso curioso a tratar es el de «Kiss» una de las canciones más conocidas de Price. El tema pertenece al album «Parade«, y ostenta el puesto 464 en la lista de las mejores 500 canciones de todos los tiempos según Rolling Stone. La historia de esta canción también tiene su gracia.

El disco «Parade», recoge la banda sonora de la película de 1986 «Under the Cherry Moon», en la que además de Prince actúa una jovencísima Kristin Scott Thomas. La película fue un auténtico desastre. Se llevó el premio a la peor película, peor actor, peor director, peor actor secundario y peor canción original, así como varias nominaciones (peor actriz entre otras). Eso sí, Kiss se convirtió en una de las canciones más representativas del, siempre extravagante, Prince.

Kiss Prince

 

Volvemos a Queen, esta vez con su canción «A kind of Magic». La canción forma parte del album con el mismo nombre lanzado al mercado también en 1986. Lo que igual no sabías es que esta famosísima canción de Queen fue compuesta como parte de la banda sonora de la película Highlander, traducida en España como «Los Inmortales», protagonizada por  Christopher Lambert y Sean Conery. El disco se convirtió en número uno, y permaneció en las listas nada más y nada menos que 63 semanas.

Los inmortales

Y como estas, muchas más. En los últimos años han sido muchas las actrices que nos han dado sorpresas más que agradables en la gran pantalla. Me gustaría mencionar especialmente un par de canciones que interpreta Keira Knightley en la película Beging Again: «Like a fool» y «Lost Stars».

Otra preciosa canción que forma parte de una de las películas de las que más se habló el año pasado  es «The Moon song«. Se la escuchamos a Scarlett Johanson en «Her» el año pasado, y aunque estuvo nominada al Oscar, al final no se hizo con el premio.

 

Con el tema de Her me despido, porque todavía estamos a martes,  y yo estoy un poco laying on the moon…  😉