La odisea de llevar un mono una noche de fiesta

No, no hablo de llevarte ni a Chita ni a Moyo (el de los Simpson) de farra. En ese caso sería otra historia y seguro muy divertida. Me refiero a esa prenda tan de moda desde hace un par de temporadas, pero que ahora resuena más por el hecho de que Doña Leticia se puso uno azul marino hace poco. Esa combinación entera de vestido-pantalón que te encanta, pero que siendo realistas (Y LO SABES) ponerte un mono para salir de fiesta es una verdadera odisea.

Para presumir hay que sufrir dicen, y vaya si lo hacemos. Este es uno de esos casos. Tú, tan divina, con tu prenda de una sola pieza -me encanta tu mono -te dicen. Y sonríes. Estás cómoda, es casi como ir en pijama y además vas bien vestida. Si es que todo va bien… hasta que toca ir al baño.

Miras a una de tus amigas y le pides que te acompañe, o a varias como no, vamos en grupo al baño no por el hecho de perdernos sino por hablar con alguien mientras esperas en la cola, o rajar de otra amiga. Además de para que te sujeten puerta, bolso y copa. FIN. Ahí el gran misterio de porqué las chicas van en grupo al baño. Ya lo reflejó Moderna de Pueblo 😉

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Una vez dentro depende del local. Si dudas del pestillo, no pasarás sola al baño porque como abran la puerta mientras estás en plena faena.. ¡te pillan en pelotas! Todo el nivel de diva que te pensabas que tenías con tu precioso mono, se ve perdido cuando tienes que bajártelo entero y quedarte al descubierto. Si es un sitio cerrado tira aún, pero como te pille en verano en pleno chiringuito de playa.. o por dios, espero que no se os haya dado el caso, en uno de esos baños portátiles.

Acabas y rezas porque la parte de arriba no haya rozado nada que no debía, te subes todo (incluída tu diginidad) y sales a seguir con la marcha. Pero hay un problema, esta historia se va a repetir porque ya sabes que en noche de fiesta una vez inicias el ciclo del baño, es el ciclo sin fin.

Esto no es solo aplicable para las noches de fiesta. Pero es que en esta situación es más aventura ya que la cosa se agrava conforme se va ampliando el número de copas y reduciendo tu nivel de equilibrio. En una boda es una opción original, pero lo mismo ocurre cuando llegue el momento barra libre y suene «Paquito el chocolatero». Lo mejor es ponértelo para un plan de unas horas.

Y vosotras ¿qué pensáis? ¿también habéis vivido tan apasionante aventura?

PD: También es aplicable para los bodys.

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