Mis trucos para afrontar el otoño con energía

Pasa el otoño en Madrid y el color ocre se funde a gris, vuelven recuerdos de inviernos pasados junto a ti.
Antonio Vega

Qué lejos va quedando el veranito: los días son más cortos, el paraguas se convierte en un habitual dentro del bolso, las chaquetas y los zapatos cerrados van volviendo gradualmente al armario…Y claro, todos estos cambios nos hacen ver muy lejos el verano. Lo que es peor, a veces tenemos la sensación de que la energía que habíamos recargado en nuestros lugares de vacaciones se ha esfumado y, en ocasiones, esto nos lleva a tener nuestros momentos de melancolía por ese estado de euforia que ya hemos dejado atrás.

Estamos en un momento clave, finales de septiembre y principios de octubre, y es que nuestra energía se mueve en una dirección descendente Esto nos sirve para vivir una transición suave y pasar de la energía veraniega, del ocio y la relajación, hacia la energía de la concentración del otoño, mayor recogimiento y más actividad mental.

The autumn flower of sun flare.

Por tanto, es el momento de comenzar a calmar y estabilizar nuestro cuerpo para adentrarnos en el invierno, que este año puede ser algo más duro de lo habitual. A continuación, os cuento algunas de mis rutinas, seguro que vosotras tenéis otras similares y compartirlas nos puede ayudar a todas a hacer del otoño una época mágica y llena de energía….

Alimentación
Las ensaladas, las verduras crudas y los zumos han estado genial para afrontar las altas temperaturas, sin embargo nuestro cuerpo tiene que empezar a calentarse y reforzarse interiormente. Por ello, hay que pasar a recetas más nutritivas y calientes: platos de cuchara, cremas, sopas y estofados que nos ayudarán a afrontar esos cambios de temperatura.

Según la medicina tradicional china verduras como calabazas, coles, coliflor, brécol, remolacha, cebolla o coles de Bruselas, las legumbres y los cereales integrales como el mijo, arroz, avena o quinoa nos ayudan a equilibrar el estómago, el bazo y el páncreas, los órganos que la asocia al verano tardío. Si seguimos comiendo como en pleno verano, el frío interno que provoca en nuestro cuerpo se suma al frío ambiental, dando como resultado un exceso que debe ser regulado y eliminado en forma de resfriados, diarreas, fatiga, desánimo…

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Uno de los momentos más importantes para mi es el desayuno, y en otoño mucho más, no puedo empezar el día sin una buena dosis de vitamina C (zumo de naranja natural, de pomelo o un kiwi), tras dejar pasar 15/20 minutos empieza mi “momento cereales”. Avena, cebada, copos de espelta todos ellos preparados con leche y cocinados en un cazo (el microondas estropea todas sus cualidades), a veces añado un poco de canela a los copos de avena ya que su sabor me recuerda al arroz con leche y, además, la canela ayuda a subir la temperatura corporal, algo fundamental sobre todo para las que madrugamos en invierno.

A veces complemento mis desayunos con algún superalimento como las semillas de cáñamo. Lo que hago es añadir una cucharadita a mis cereales habituales. Una de las propiedades más interesante es el uso de las semillas de cáñamo como proteína vegetal, ayudan al buen funcionamiento del sistema inmune y son un potente antioxidante (ácidos grasos y vitaminas A y E).

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Mis amuletos

El otoño es el momento también de llenar de energía nuestro hogar, nuestra casa. Si lo pensamos nos adentramos en una de las épocas del año donde más llama aquello de “quedarse tumbado en el sofá”, más cuando el frío se hace presente en la calle.
Una de las cosas que más me gustan son las velas, me encanta tener alguna vela en cada rincón de la casa. Cerca del ordenador, en el salón, en las habitaciones…Las velas me ayudan a relajarme y sentirme cómoda. Es importante buscar aquellos elementos decorativos que nos hacen sentirnos bien.

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Los inciensos en la época invernal también son mi debilidad, junto a una infusión caliente no necesito mucho más para estar bien conmigo misma. Este año, además he querido llenar un poco más de energía mi casa y he colocado en el salón una lámpara de sal. A este tipo de lámparas se las llama “vitaminas del aire” ya que tienen la propiedad de ionizar el aire, proporcionando por tanto muchos beneficios para la salud, como por ejemplo mejorando la inmunidad, mejorando el descanso y aliviando los dolores de cabeza… Lo mejor es colocarlas en el lugar de la casa donde más tiempo pasen sus habitantes.

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También he incorporado a mi lugar de trabajo y a mi dormitorio la turmalina negra, un tipo de piedra que ayuda a proteger el ambiente contra las energías negativas, al igual que en el caso de la lámpara de sal, en gemoterapia se aconseja la colocación de una turmalina negra en todos los ambientes donde se pase una importante parte del día.

 

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Por supuesto, todo esto necesita complementarse con ejercicio físico. Al menos tres veces por semana, no es necesario darse palizas en el gimnasio, deberíamos practicar algún deporte (correr, nadar, bailar, andar o montar en bicicleta) tener un tiempo dedicado a fortalecer y tonificar nuestro cuerpo nos ayudará no sólo a reforzar nuestros órganos y afrontar el invierno, sino a desconectar y despejar nuestra mente.

A mimarse mucho amigas!!

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