Gula restaurante, la calidad del sabor mediterráneo en Valencia

Si buscas un restaurante en Valencia donde comer o cenar más «especial» pero asequible (seguimos sin estar para tirar cohetes y mucho menos en enero) os traigo una recomendación: Gula.

Su cocina es mediterránea. De calidad, donde cuidan el producto y sus presentaciones, originales y sobre todo con mucho sabor 😉

A medio día sirven comidas de menú,  de martes a viernes por 9.90 euros. Y las cenas tienen un menú degustación por 22 euros o puedes pedir de carta.

En mi caso optamos por lo segundo ya que «no teníamos mucha hambre» pero terminamos poniéndonos las botas. Os dejo con los platos:

Bravas


Murciana

  Buñuelos de bacalao

 Coca de tartar
Y de postre..
Otras recomendacionesque nos dijeron fueron el salmón marinado, el pulpo y la coca de titaina y ventresca. Anotados para la próxima. Os dejo con más imágenes publicadas por ellos en su facebook por si aun no os he convencido..
  
  

Está situado en la misma Avenida Blasco Ibañez nº27, casi con Avenida Aragón, no tiene pérdida alguna.

El local tiene mucho encanto. Está decorado con mucho gusto y es muy acogedor. Un ambiente cálido, tranquilo, nada de ruidos, por lo que puedes convensar perfectamente con tus acompañantes. 

Y el personal, muy atento y amable. Si teneis dudas con qué pedir, preguntarles que recomiendan muy bien 😉

Por último ojeando la web he visto que también tienen la opción de catering para eventos. Si estáis interesas os animo a preguntarles porque fijo que vuestros invitados quedan encantados. Os dejo de nuevo el enlace a la web de Gula 🙂

Paprika Natural Bistro. Proyecto desconectar en Valencia

 

Un lugar con encanto en medio de una parcela gris.

Así asocio uno de mis momentos más ansiados del día, el momento café. Un momento, en un lugar. Vale entre cinco y treinta minutos de tu vida, y puede llegar a producirte más energía y luz de lo que nos pensamos.

El “momento café” lo utilizo a modo de nomenclatura general, puede ser zumo, libro, infusión, tapita, son los puntos y aparte de nuestro día.

Parte del establecimiento de Paprika Natural Bistro
Desconectar en Valencia con un desayuno urbano y saludable. «Imagen obtenida de la fanpage de Paprika Natural Bistro»

Hablo efectivamente de desconectar. Últimamente me doy cuenta de que algunos nos inducimos una especie de adicción al trabajo, y en trabajo no me refiero sólo al plano laboral sino también a todas aquellas tareas que no se hacen solas y otras tantas que nos inventamos y exigimos.

En total nos aplicamos una extensa jornada laboral compuesta por trabajo, confección de elaboradas listas de tareas pendientes, propósitos, objetivos. Reestructuración del horario y un largo etc..

Algunos controladores y analíticos compulsivos como yo, saben de lo que hablo. Pero tenemos un problema, o más bien varios.

El problema número uno, es que no sabemos desconectar. Personalmente odio cuando a alguien se le llena la boca aconsejándote que tienes que desconectar. ¿En serio? No lo habría imaginado nunca.

El problema número dos, es que nos volvemos terriblemente exigentes con el espacio en el que nos tomamos ese momento de desconexión. Es un momento irritante, nervioso, intranquilo, sientes cómo te alejas de tu puesto, dejas atrás el ordenador. Por ello dónde nos ubiquemos toma especial importancia y todo te molesta, una taza de café al 99% limpia, el poso de un vaso, el olor de la persona de al lado, ese perfume (de 120 euros) resulta que no te gusta ese día y algo que puede conmigo, que pidas sacarina y nunca se acuerden de traértela.

En fin, todo despropósitos para eso de desconectar. Pero seamos claros, si tenemos la suerte de poder parar cinco minutos, deberíamos valorarlo y hacerlo. No todos pueden.

Así que, motivada por el gastroamor, aquel tipo de amor del que hablábamos en artículos anteriores, amor a un lugar, me he marcado un objetivo: Voy a hacer mi pequeña investigación de mercado y descubrir el mejor lugar para ello.

Desconectar con un agradable desayuno compuesto por unos bocadillos vegetales con pan de centeno, mezclum de lechugas y atún. Acompañado de unos licuados de naranja y zanahorias
Bocadillo con mezclum de lechugas y licuado de naranja y zanahoria. «Imagen cedida por comensales reales del restaurante»

Hoy empiezo con un establecimiento especial. Lo descubrimos por casualidad de camino al trabajo, se trata de Paprika Natural Bistro. Aún recuerdo el día que nos emocionamos pensando que habían abierto una cafetería nueva y fuimos a tomarnos un café de media mañana. Con nuestro nivel de receptividad y simpatía activados al máximo, preguntamos si el sitio era nuevo, convencidos de que la respuesta sería afirmativa, lo cierto es, que la camarera, con una gran sonrisa, nos respondió que llevaban casi un año.

Bueno, conclusión, a veces no hace falta irte lejos para darte cuenta de que a tu alrededor hay cosas maravillosas.

Como buena amante del branding, puedo decir que se me gana por las sensaciones que genera mi organismo ante un producto o una marca, en este caso Papryka, como identidad empresarial, me produjo una serie de sensaciones por las que merece mi atención.

Sin probar su materia prima, entro en un ambiente pacífico, puedo decir que consiguen un agradable equilibro entre la calidez de un lugar natural, la estética retro y algo que no me explico, una pincelada empresarial. Porque cada espacio para tomar café me recuerda a un lugar idóneo para sentarse con un simpático y cercano cliente para ponernos al día. ¿O esto último también se trata de un problema que me tengo que hacer mirar?. Mmm… Bueno, sigamos…

Lo siguiente que me encuentro es que se trata de un lugar cuya filosofía es poder comer de forma sana y saludable. ¿Han puesto cerca de mí, un lugar dónde no voy a volver al trabajo oliendo a frito? Señores, esto se trata de gastroamor. Además también es un lugar que apoya otros valores, como el consumo de productos ecológicos de productores artesanos, o el Slowfood.

Admito que no soy una experta en estos temas, por lo que de momento no voy a profundizar, pero como persona a la que le encanta cuidarse, valoro que pongan a mi alcance en el día a día, un buen licuado de frutas y verduras fresco.

Pedir sacarina y que se acuerden de traérmela, y no sólo eso sino que me den otras opciones, como sirope de agave… y escuchar a mi compañero repetir con seguridad renovada, “¿Ves? Es que la sacarina es muy mala”… No entraré en ese debate, sólo con realizar una pequeña búsqueda, puedo ver en la misma página al 50% resultados con posturas contrastadas.

Pedir un café con leche y que tu compañero más animado pregunte si hay leche de soja, y no sólo de soja, tienen de avena y algún tipo más que se me escapará.

También puedo resaltar los bocadillos con mezclum de lechugas, riquísimos. Después de un día en el que nos dimos cuenta de que se podía comer y cenar estamos deseando volver para ver el lugar con diferente clima.

Estaremos atentos a la fanpage de Paprika para enterarnos del menú de cada día.

Así que no sólo me aportó esos famosos cinco minutos de desconexión, también novedad y además, algo que considero fundamental:

Que es un verdadero lugar con encanto en el que se dulcifica el sonido y suaviza tus mañanas en una gran parcela gris (tu cerebro agotado, y el color de la ciudad).

 

 

 

 

La más bonita es mi gastroamor

Como a una persona, un animal, un libro, una canción… He descubierto un nuevo tipo de amor. El amor a un lugar. ¿Vosotras lo habéis tenido alguna vez? Entras y te encanta hasta el más mínimo detalle, desearías ser rica y poder comprar todo, o simplemente que ese fuera tu lugar. En este caso si quisiera comprar todo tendría un grave problema de obesidad porque señoras y señores, me he enamorado de La más bonita. Bueno, ya llevo tiempo coladita.

Su cocina se basa en la dieta mediterránea. Tienen desayunos, brunch, comidas, meriendas, cenas ¿un cocktail? ¡lo que quieras! Cualquier hora que vayas es buena para disfrutar de cualquier producto de su carta. Yo ya he ido a todas horas y cada vez vuelvo más loca de amor aunque tengo una debilidad, sus tartas… y la Red Velvet en especial.

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A todo esto no ha sido solo una atracción física la de La más bonita. Online tengo que deciros que lo hacen genial y también enamoran con fotos de sus productos pero también con mensajes que te hacen sonreír.  Os recomiendo seguirlos en sus perfiles de Facebook e Instagram donde cuelgan unas fotos… para nada aptas si estás a dieta, desde luego.

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Por cierto, tienen tienda online. Sí, después de estas fotos decir esto es una tentación porque no es que vendan solo de merchandising y unas preciosas teteras no… también venden bollería y ¡sus maravillosas tartas!

¿Ya os tengo deseando ir? Bueno pues en ese caso si sois de Valencia estáis de suerte. Y si no, os animo a hacer una escapada a mi ciudad y de paso os dejáis caer por la más bonita. Tienen dos locales. El primero está situado en la Patacona, con unas vistas al mar que como ya te haga solecito no habrá quien te mueva de ahí. Y su segundo de reciente apertura está en el barrio de Ruzafa en la c/Cadiz nº61.

La verdad es que después de decir esto creo que me voy a animar con una guía de lugares que visitar en Valencia ¿sugerencias? Yo voy pensando y mientras tanto os dejo el vídeo de presentación donde podréis poner «cara» a mi gastroamor.

*Las imagenes de este post han sido tomadasde la web y los perfiles en Redes Sociales de La más bonita*